10 de julio de 2014

Por los montes de Triano con la Olympus E-PL3


El paseo de hoy, más que una ruta montañera, pertende ser una salida para poner a prueba mi última adquisición fotográfica, una Olympus E-PL3 y dos objetivos, el M.Zuiko 12-50 mm f/3.5-6.3 ED EZ y el M.Zuiko Digital 40-150 mm f/4.0-5.6 ED.

El día ha salido bastante nublado y amenaza con ponerse a llover en cualquier momento, así que para la prueba elijo un lugar cerca de casa, la zona minera de los montes de Triano. No tengo especial interés en hacer cimas, pero al final he pasado por los buzones de Giuruz (683m) y Ganeran (823m).

La ruta comienza en el Centro de Interpretacion Ambiental de Peñas Negras, a tres kilómetros de La Arboleda y, salvo el tramo de ascensión al Ganeran, discurre por cómodas pistas con poco desnivel. Los puntos más interesantes son los restos de las explotaciones mineras y las enormes grietas y simas que hay por todas partes, muchas de ellas al lado del camino, incluso en un punto del recorrido nos encontraremos un gran hundimiento en mitad de la pista, así que habrá que tener cuidado, sobre todo si se echa la niebla, pero si el día está despejado no podéis dejar de echar una mirada a los abismos que se abrirán a vuestros pies.

En cuanto a la E-PL3 tengo que decir que no me ha defraudado y que se ha comportado muy bien. El enfoque me ha parecido rápido y preciso, el balance de blancos, lo tenía en nublado, también se ha comportado muy bien y la reproducción de los colores me ha gustado mucho. Los objetivos utilizados no son muy luminosos, lo cual, con el día tan nublado que ha hecho, me ha venido bien para comprobar que el estabilizador de la cámara hace bien su trabajo, aunque también hay que tener buen pulso para que las imágenes no salgan movidas porque el tamaño de los objetivos en relación con el cuerpo de la cámara es relativamente grande, por lo que el conjunto queda un poco descompensado y es difícil evitar trepidaciones, sobre todo con el 40-150, que desplegado completamente es el doble de largo que la cámara. En general el resultado ha sido bueno disparando a pulso, pero la cosa ha mejorado bastante cuando he utilizado el trípode. Mi primera opción a la hora de elegir objetivo era el M.Zuiko 14-150 mm f4-5.6 ED, un todo terreno con una focal equivalente a un 28-300mm, pero quería un poco de más de angular, así que finalmente me decidí por el 12-50, equivalente a un 24-100mm y complementado con el 40-150mm (equivalente a 80-300mm). Otra de las cosas a favor del 12-50 es que tiene una función macro que también me ha gustado mucho.

Ya no me acordaba de lo que era ir por el monte cambiando de objetivos... y eso es lo más engorroso, pero creo que el 12-50 lo voy a quitar pocas veces y el 40-150 lo utilizaré para cosas muy puntuales. Lo que está claro es que no tiene comparación ir cargado con una réflex, un par de objetivos, flash y un trípode, que pueden suponer cerca de 3 kilos de peso, a ir con una micro4tercios y sus objetivos miniaturizados. Ahora apenas cargo con 1 kilo y dispongo de un equipo bastante completo, y eso mi espalda lo agradece.

Os dejo con el resto de fotos que he elegido de esta jornada y un poquito de música.



 


 

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