19 de diciembre de 2013

Parque Natural del Gorbeia: Maiurelegorreta

6 de octubre de 2013

La intención de hoy no es hacer ninguna ruta montañera, sino más bien explorar los alrededores de la cueva de Maiurelegorreta aprovechando las nieblas mañaneras, pero más que niebla son nubes que han empezado a descargar una ligera, pero persistente llovizna, y creo que mis planes se van a ir al traste. Además he dejado el paraguas en el coche y la cámara corre peligro de mojarse, así que habrá que improvisar sobre la marcha.

Comienzo a caminar desde el amplio aparcamiento del área recreativa de las canteras de Murua, primero por pista, pero enseguida por una senda que discurre junto al arroyo Zubialde hasta alcanzar una surgencia, una cueva por la que salen las aguas subterráneas. Es un rincón muy bonito, pero la lluvia me va a impedir sacar la cámara, apenas un par de fotos y decido continuar ruta hacia la cueva de Maiurelegorreta, allí, además de hacer fotos y pensar en el cual va a ser el plan definitivo también me podré refugiar de la lluvia.

Musgo, rocas y hojas secas camino de Maiurelegorreta

La puerta de la cueva está abierta, pero apenas me interno unos metros, lo justo para sacar la foto de rigor y dejar constancia de mi paso por aquí. Junto a la entrada hay un abrigo natural bajo la roca, con una mesa y bancos, donde me puedo sentar un rato. Creo que la decisión es fácil, en vista de que la lluvia no parece que vaya a parar voy a recorrer una senda por la que pasé una vez con la gente del club Aldatz Gora, en una ruta que hicimos desde Barazar a Murua pasando por el Gorbea. Desde la cruz descendimos hacia el espolón de Igiñiger y desde ahí por la izquierda alcanzamos un camino que atravesaba un bonito hayedo y un no menos impresionante robledal.
 
Entre robles

En la dirección que llevo hoy lo primero que me encuentro es el robledal y más adelante el hayedo. El día nublado y la lluvia le dan un color muy especial a los paisajes de montaña y hay que intentar aprovecharlos.
 
Impresionantes los colores

Dejo atrás el robledal y el hayedo para salir a terreno despejado, a los pies del espolón de Igiñiger, hoy cubierto por las nubes. La senda lleva hacia el barranco de Dulao, dejando esta cima a la derecha y enfilando directamente hacia el collado que separa las cimas de Gorbea y Aldamín, pero esa no es mi guerra hoy, así que rodeando Dulao comienzo a descender hacia los refugios de la zona de Aldamiñape en busca del camino que me llevará de vuelta hacia las canteras de Murua.
 
Refugio entre la niebla

La lluvia sigue cayendo, pero en un momento que me da un respiro aprovecho para hacer unas fotos en una zona con unas vistosas hayas. En estas estoy cuando reparo en una pequeña mancha clara sobre las ramas secas de un pino cortado. Vaya, nunca me había encontrado con algo así y sólo por esto ya ha merecido la pena el paseo.
 
La oruga gimnasta

Aunque vuelve a llover decido tomar un desvío en el camino que lleva a la surgencia en la estuve a primera hora, voy a intentar plantar el trípode porque la zona lo merece y es una pena marcharse sin poder hacer alguna foto decente, pero la lluvia se intensifica y, aunque las copas de los árboles hacen de paraguas, cada vez que sopla un poco de aire me cae una gran chaparrada encima, así que acabo por recoger los bártulos y me apresuro a volver al coche.



f o t o s


Música de Hanson: "Mmmbop"

4 de octubre de 2013

Parque Natural de la Tinença de Benifassá y El Port

23 de julio de 2013

Esta ruta ofrece sólo una pequeña muestra de los impresionantes rincones que se esconden en el Parque Natural de El Port y La Tinença de Banifassá, a caballo entre las provincias de Teruel, Castellón y Tarragona y a poco más de 40 km de las tórridas playas del mediterráneo (Vinarós, Benicarló, Peñíscola…).

Lo primero es dar las gracias al forero  de MENDIAK.NET Angel Salom por la información que me facilitó, no puedo más que remitiros a su fantástico blog http://vamosderuta.blogspot.com.es/ donde encontrareis mucha y muy buena información sobre este lugar.

El inicio de la ruta se sitúa en el embalse de Ulldecona, al cual se accede por la CV-105. Viniendo desde la localidad de La Senia la carretera pasa frente al muro de contención y los aliviaderos del embalse y, nada más  cruzar un puente sobre el propio embalse, se coge una pista que sale a la derecha y que va bordeándolo hasta alcanzar la cola del mismo. La pista sigue junto al cauce que surte de agua al embalse y al poco de cruzar un puente nos encontraremos un desvío que desciende hacia la izquierda y que, a través de otro puente, salva un precioso barranco. Aunque la pista continúa y se encuentra en buenas condiciones, este es un buen sitio para dejar el coche

Se comienza a caminar por la pista en dirección a la casa forestal de La Tenalla, a través de las copas de los árboles son visibles las escarpadas paredes de roca caliza que caracterizan esta zona, llena de barrancos y desfiladeros por los que va a discurrir casi todo el camino.

En una media hora se alcanza La Tenalla. En este punto la pista toma dos direcciones, la que me interesa es la que sigue hacia la derecha, hacia el Salt de Robert, una impresionante cascada, pero antes de alcanzar la misma la pista comienza a convertirse en un sendero que se adentra en el barranco que lleva hacia la cascada. Las paredes de roca se ven cada vez más cerca y se muestran impresionantes e inaccesibles.


Paredes de roca caliza

Los arroyos están completamente secos y por momentos la senda se confunde con el cauce de los mismos, no puedo imaginarme como será esto en primavera, cuando bajen bien cargados de agua, pero ahora mi preocupación es si el salto llevará agua, sería una pena encontrarlo completamente seco… pero parece que va a haber suerte.

Apenas un hilillo de agua se descuelga desde casi 60 metros, lo suficiente para hacerse una idea de lo que puede ser esto en época de lluvias, realmente es un rincón que de por sí ya merece la pena visitar.


Salt de Robert

Junto a la poza que forma el agua, por la izquierda, se puede remontar la pendiente hasta alcanzar una terraza que pasa por detrás de la cascada, a una altura de unos 15-20 metros. Llegar a este punto no supone esfuerzo y tampoco resulta peligroso si se va con precaución, así que, a pesar de que cae poco agua, la visita es obligatoria.

Se deja atrás el Salt de Robert para continuar por la senda señalizada como PR.75.2 y que remontando el Barranc del Salt lleva hasta la pequeña localidad de Fredes. Esta es la parte más dura del recorrido. Al principio la pendiente es bastante dura, pero enseguida se suaviza un poco para  convertirse en un camino que sube zigzagueando.

A medida que se gana altura también se gana en vistas sobre el barranco que va quedando detrás y las paredes verticales que hay a uno y otro lado.


Barranco del Salt

Alcanzado el punto más alto del barranco la senda sale a una pista. Debemos ir hacia la derecha, en dirección a Fredes. Enseguida encontramos el desvío que lleva al pueblo, que puede ser un buen lugar para tomarse un descanso, pero en mi caso continúo por la pista que pronto vuelve a convertirse en una senda balizada como PR.75.1 y que se dirige al embalse de Ulldecona.

El camino ascendente discurre a la sombra de los pinos, lo cual a 23 de julio y con temperaturas de más de 30 grados se agradece bastante. Alcanzado el punto más alto de la ruta se atraviesa una pista y una señal nos indica la dirección a seguir y anuncia la cercanía de otro lugar realmente impresionante, el Portell del Infern, creo que su nombre lo dice todo y no necesita traducción.

Se desciende por un camino pedregoso y las vistas comienzan a hacerse inmensas. Antes de llegar al Portell del Infern se alcanzan los restos ruinosos de una antigua edificación, se trata del Mas del Pixon, un lugar que destaca por los bancales que lo rodean y las espectaculares vistas sobre el entorno.

Mas del Pixon

Continúa un rápido descenso hasta alcanzar un paso estrecho entre rocas, una perfecta atalaya para contemplar el paso del Portell del Infern y el espectacular barranco que se abre a mis pies.

A este paso entre rocas le sigue un tramo bastante pedregoso y que está siendo repoblado forestalmente en los márgenes del camino. Antes de llegar al Portell se deja a la izquierda una senda que desciende hacia el camino que une la casa forestal de La Tenalla y el Salt de Robert.

Aunque la presencia del Portell del Infern es in inminente, uno no se da cuenta de su magnitud hasta que se encuentra literalmente bajo esas enormes paredes verticales por las cuales se ha de pasar. Son poco más de cien metros para disfrutarlos se mire hacia donde se mire.


Portell de línfern

Una vez atravesado el Portell del Infern una senda que sale a la izquierda se acerca a las escarpadas paredes que parecen completamente inaccesibles. Esta senda lleva a otro lugar espectacular, la Cova del Aire, una enorme oquedad abierta en la roca caliza, pero por falta de tiempo me quedo con las ganas de verla, así que hay que continuar el descenso hacia el embalse con el buen sabor de boca que me han dejado el Salt de Robert y el Portell del Infern. Si se visita la cueva y se continúa más adelante, se puede llegar hasta el pico de la Solá de Brull.

El descenso de nuevo es entre arbolado, como casi todo el camino, con lo cual el sol y el calor no han sido un gran problema. La bajada es relajada así que hay tiempo para entretenerse con la cámara de fotos.

En un claro, una especie de collado, se encuentra otro desvío a la izquierda, esta senda lleva hasta la casa forestal de La Tenalla, es el camino que deseché cuando al llegar a La Tenalla cogí la pista en dirección al Salt de Robert. Esta es una buena opción para volver al punto de partida, pero yo continúo por la senda del PR.75.1. Este tramo está despejado de arbolado y enseguida encontraremos un hito que marca un desvío hacia la izquierda, se trata de la bajada por el barranco de la Sola de Brull. De nuevo el camino discurre a la sombra de los árboles. Se echa de menos el rumor de las aguas del arroyo que va junto al sendero, que en algunos puntos da rodeos para sortear pequeños taludes.


Barranco de la Sola de Brull

Finalmente la senda va a parar a la pista por la que se inicia el recorrido, a escasos minutos del lugar donde dejé el coche.



f o t o s

Música de Seal: "Crazy"


26 de mayo de 2013

Montes de Triano, de Peñas Negras al Pico de la Cruz

5 de mayo de 2013

Hace unos meses realicé esta ruta con mi cuñado "el montañeo", pero nos hizo un día muy malo, casi todo el camino lo hicimos entre la niebla y una suave, pero pertinaz lluvia, y acabamos calados hasta los huesos. Más tarde intenté repetirla, pero en el último momento cambié de planes y desde Peñas Negras me acerqué hasta la cueva de Urallaga visitando los restos de algunas de las muchas explotaciones mineras que hubo por esta zona. Hoy, con un tiempo espléndido, me he vuelto a acercar a Peñas Negras para enlazar las cimas que van desde el pico Pastores hasta el Pico de la Cruz, bueno, todas no, el Pico Menor se ha quedado por el camino...

Salgo de Peñas Negras siguiendo la ruta señalada con postes de color lila y que en unos veinte minutos alcanza un collado. Desde aquí se puede optar por continuar de frente y adentrarse en la zona minera o girar a la izquierda y empezar a tachar cimas. La primera es el Pico Pastores, una modesta cima, pero que tiene unas muy bonitas vistas y que merece la pena subir.


Buzón en Pico Pastores

Se desciende el Pico Pastores en busca de la pista que siguiendo el cordal lleva en apenas cinco minutos a la siguiente parada del día, la redondeada cima de Alta Galdames. Paro lo justo para hacer un par de fotos y enseguida comienzo el rápido descenso que antecede a la subida hacia el Pico Mayor.


Hacia el Pico Mayor

La subida es por una pista algo machacada por las explotaciones forestales. Antes de alcanzar la parte más alta la ruta se desvía a la izquierda para introducirse entre los árboles en busca de la oculta cima del Pico Mayor, que, aunque carece de vistas panorámicas, me ha resultado un lugar bonito.


Caballos en el Pico Mayor

Dejo el Pico Mayor y comienzo un nuevo descenso hacia un cruce de pistas, da igual cual se coja porque todas vuelven a confluir en el mismo punto. Yo opto por la derecha, dejando el Pico Menor a la izquierda y desechando ascender el mismo, quizás en otra ocasión... Nuevo cruce de pistas, esta vez rodean la cima de Ganeran, el techo de los montes de Triano, pero en este punto hay que olvidarse de las pistas e introducirse en la penumbra de un pequeño bosque, el cual hay que atravesar para afrontar el repecho más fuerte de la jornada, la subida al Ganeran.


Subiendo hacia el Ganeran

En apenas un minuto se sale del bosquecillo y se empiza a ascender por la herbosa loma. Las vistas comienzan a ser más generosas y puedo disfrutar de las nieblas que cubren las Encartaciones. En la cima de Ganeran un vértice geodésico y el buzón reciben a los montañeros.


Cima de Ganeran

Continúo adelante descendiendo hacia el punto donde confluyen las pistas que rodean el Ganeran por ambas vertientes, desde aquí hay que continuar de frente, por el sendero pedregoso que atraviesa otro bosque. Justo cuando se sale a terreno despejado hay que tomar un desvío a la izquierda que se acerca al buzón que señala la cima de Gazteran.


Gazteran

Desde aquí un suave descenso lleva a los pies de la rocosa cima del Pico de la Cruz y con la cual se completa el objetivo montañero de la jornada, enlazar todas las cimas del cordal de los montes de Triano, bueno, todas no, que me falta el Pico Menor...


Ascendiendo al Pico de la Cruz

Sentado bajo la cruz que corona la cima aprovecho para descansar, comer y meditar sobre el camino de vuelta. En principio la idea era regresar por el mismo sitio, pero sin volver a pasar por las cimas, osea, cogiendo la primera pista que lleve hacia Peñas Negras, pero finalmente decido volver por la otra vertiente del cordal, la que da a la zona donde se encuentran los restos de las explotaciones mineras.


Hacia la zona minera

Desciendo del Pico de la Cruz y me introduzco en el bosque, al principio por lo que parece una senda, pero que enseguida se difumina. Hay restos de pistas, pero se ve que no es un terreno muy transitado, así que con la ayuda del GPS me voy orientando hasta que al final alcanzo una pista que había visto desde la cima del Pico de la Cruz. Esta pista sale a terreno despejado, hacia una zona donde pastan varios caballos, con una suave loma que inviata a subirla y desde donde diviso una cima con buzón. No tenía más intención que la de seguir la pista, pero no puedo evitar la tentación de acercarme hasta el buzón. Se trata de Giuruz, modesta cima que forma un pequeño barranco junto con el Pico de la Cruz y que también me ha resultado muy agradable.


Cima de Giuruz

Retomo el camino por la pista, pero, al igual que con la cima de Giuruz, no puedo evitar salirme del camino para inspeccionar algunas de las enormes simas y grietas que hay, algunas incluso al lado del camino, esto y los restos de las explotaciones mineras hacen que me plantee otra visita por aquí para dedicarle un día a esta parte de los montes de Triano. 


Paisaje minero

Aun así me tengo que acercar a una enorme grieta bien visible desde al camino. Junto a un abismo del que apenas se vislumbra el fondo se me ponen los pelos de punta. Me tumbo para asomarme, pero ni así consigo ver el fondo. La verdad es que viendo los bordes de la grieta me tiemblan las piernas pensando que en cualquier momento la tierra se va a hundir bajo mis pies y me va a tragar. Saco algunas fotos y camino a un par de metros del borde de la grieta que, poco a poco, se va cerrando. Pero como he dicho, ya volveré otro día con más tiempo, así que vuelvo al camino firme en dirección a los restos de la mina Dolores, por donde ya anduve en mi anterior visita.


Enorme grieta

Desde aquí sólo resta continuar por la pista hasta alcanzar de nuevo la base del Pico Pastores y regresar a Peñas Negras.



f o t o s



Música de Chris Isaak: "One Day"


21 de mayo de 2013

Vuelta por Itxina

14 de abril de 2013

Nueva visita al macizo de Itxina con la intención de realizar una circular que pase por los rincones más emblemáticos de esta zona del Parque del Gorbea. La ruta comienza en el aparcamiento de Pagomakurre y se dirige hacia el Ojo de Atxular, la verdad es que no se me ocurre un sitio mejor para adentrarse en el mundo mágico de Itxina.

Hacia el Ojo de Atxular

Una vez en el interior de Itxina el primer objetivo es alcanzar la cima de Lekanda para lo cual tomo una senda que parte desde el propio Ojo de Atxular, hacia la izquierda, y que discurre paralela a los cortados, por una zona bastante abrupta y rocosa, pero sin grandes complicaciones. Difusas marcas de pintura roja y algunos hitos marcan el camino.

Hitos en el laberinto de Itxina

Antes de alcanzar la cima de Lekanda y disfrutar de sus impresionantes vistas he dejado atrás varias cimas con buzón, concretamente Asparreta, Aranobaltza e Igalirrintza, esta última también con vértice geodésico.

Igalirrintxa

Desde Lekanda desciendo en dirección a las campas de Arraba donde me desvío para hacer una pequeña parada en la fuente que hay junto al refugio de la federación de montaña antes de volver a introducirme en Itxina a través del paso de Kargaleku, bajo las paredes del Gorosteta.

Gorosteta desde Kargaleku

Aquí comienza lo que para mí es la parte más bonita y espectacular de Itxina, la senda que conecta el paso de Kargaleku con el paso de Itxingote. El paisaje es impresionante y nos da una idea de lo que se puede esconder en las entrañas de este macizo. Es un tramo que recomiendo a todo el mundo y que además permite visitar otro de los rincones más emblemáticos del Parque del Gorbea, Neberabarri, los restos de una impresinante nevera de unos veinte metros de profundidad y que es también de visita obligada si se pasa por la zona.

Neberabarri

Tras visitar la nevera, a la que se accede tras desviarse un poco de la senda que une Kargaleku con Itxingote, regreso al camino y continúo en dirección al Altipitatx, cima que rodeo siguiendo de nuevo las difuminadas marcas de pintura roja que conducen a los prados de Lexardi.

Lexardi

Desde Lexardi hay que tomar dirección hacia el Ojo de Atxular, en cuyas cercanías un poste de señales indica la dirección a tomar si se desea visitar la cercana cueva de Supelegor. En principio esa era mi intención, pasando ántes por el túnel de Arkuatxa, para después de ver la cueva continuar en dirección hacia la cima de Axkorrigan y desde ahí regresar de nuevo hacia el Ojo de Atxular pasando por la cima de Urtutxe, pero finalmente me voy directo hacia Atxular y, desde aquí, vuelta a Pagomakurre.



f o t o s

Música de Eagle Eye Cherry: "Comatose"


18 de marzo de 2013

Aiako Harria: Muganix (758), Hirumugarrieta (811), Txurrumurru (828) y Erroilbide (837)

10 de marzo de 2013

Visita de mi cuñado “el montañero” = repetir ruta, pero esta vez es diferente porque el que está dispuesto a repetir  es él. Su intención es llevarme al Beriain, cima que ya ha subido, pero a última hora cambia de idea y se decanta por Aiako Harria. Hace tiempo que intentó esta ascensión desde el puerto de Aritxulegi, pero sólo pudo subir a la cima de Erroilbide ya que al intentar el Txurrumurru parece que se le atragantó el famoso paso de la anilla y se dio media vuelta. Y yo sólo las conozco de verlas en foto, pero también tenía ganas de visitar este macizo, así que nos vamos para Oiartzun.

Comenzamos la ruta en el concurrido aparcamiento del collado de Elurretxe, y a pesar de que ya son las once de la mañana el primer tramo de subida está bastante concurrido, aunque más tarde nos daremos cuenta de que mucha gente se queda en el Hirumugarrieta para después regresar a Elurretxe, lo cual no es de extrañar ya que la subida hasta Hirumugarrieta es bastante cómoda y accesible para personas de todas las edades. Antes de alcanzar el Hirumugarrieta tenemos otra cima, Muganix, que de no ser por su pequeño buzón pasaría completamente desapercibida. Está bien para que los menos habituados se tomen un respiro y cojan aire mientras se disfruta de las impresionantes vistas sobre la costa vasco francesa, la cima de Larrun y, más al este, los pirineos, pero es mejor llegar hasta el buzón de Hirumugarrieta para disfrutar del paisaje desde un poco más arriba.


Cima de Muganix

A partir de aquí la cantidad de gente que realiza la ruta de forma integral para hacer todas las cimas de Aiako Harria desciende notablemente, aunque aún son bastantes los que se aventuran a trepar y destrepar por las chimeneas de roca granítica que dan acceso a algunos espolones carentes de nombre y de buzón, pero que contribuyen a hacer la ruta muy agradable y divertida. Además el día acompaña en lo climatológico, aunque en las zonas más expuestas sopla un airecillo bastante fresco.


Trepando

Una cómoda trepada nos lleva hasta la cumbre de Txurrumurru y su vistoso buzón. Estamos en el corazón de Aiako Harria, con vistas espectaculares a todos lados, resulta casi increíble que unas montañas de este tipo se alcen dentro de este entorno, y esto es lo que las hace tan atractivas, su carácter único entre las montañas de la comunidad autónoma, incluso se las considera como el inicio de los Pirineos.


Vistas al mar desde Txurrumurru

Nos tomamos un pequeño respiro porque nos acercamos a la parte crítica del recorrido, el famoso paso de la anilla, ese que le hizo darse la vuelta a mi cuñado “el montañero”. Ya los primeros metros de descenso desde la cima de Txurrumurru son un presagio de lo que nos vamos a encontrar. Hay que descender con cuidado, aunque aún se puede hacer de pié, hasta que se llega una zona donde ya no queda más remedio que echar manos y culo al suelo para destrepar. Un clavo en la roca indica el comienzo de este tramo.


Primer destrepe antes del paso de la anilla

A mí no me ha parecido complicado, con la roca seca la adherencia es muy buena y hay abundantes agarres, de todas formas a más de uno puede que se le quiten las ganas de seguir adelante. En estos casos yo siempre digo que hay que ser prudente y si se decide continuar hay que hacerlo con confianza y sobre todo con seguridad. Una buena opción es ir acompañado de alguien que esté habituado a este tipo de situaciones y que nos pueda servir de referencia. En fin, que superado este primer paso pensábamos que ya estaba pasado el mal trago, pero entonces aparece la famosa argolla.


Dudas en el paso de la anilla

Hay dos opciones, justo antes de la argolla hay un destrepe vertical de varios metros, mi cuñado va delante y ni se plantea descender por ahí, así que se va directo a la argolla y allí se vuelve a quedar atascado, no lo ve claro y yo tampoco le veo muy seguro. Incluso la postura que tiene me da miedo así que le pido que si no está seguro de poder pasar mejor que se de la vuelta. Mientras regresa sobre sus pasos me asomo al destrepe vertical y mi primera impresión también es mala, pero nos resistimos a pensar que no seamos capaces de superar este paso y durante unos minutos nos quedamos bloqueados sin saber que hacer. Retrocedemos unos metros y bajamos por una canal intentado buscar otro lugar por el que se pueda descender, pero es inútil, habría que volver hasta Hirumugarrieta para buscar un sendero que evite el paso de la argolla, peo eso no lo sabíamos.


Buscando un paso alternativo

Remontamos la canal, esta vez voy yo delante y vuelvo hacia el paso de la argolla. Me asomo de nuevo al destrepe vertical y esta vez, no sé por qué, no lo veo tan complicado y no me lo pienso dos veces, comienzo a descender de espaldas a la pared hasta alcanzar una pequeñísima plataforma donde aprovecho para darme la vuelta y seguir descendiendo de cara a la pared. Los agarres son buenos y estirando los brazos todo lo que puedo me dejo caer hasta que mis pies alcanzan un saliente que, a modo de escalón, parece haber sido tallado en la roca. De esta forma y con bastante seguridad supero el paso antes de que llegue mi cuñado, quien se muestra asombrado. 


Ahora le toca a él, y como decía antes, parece que si tienes a alguien que te sirva de referencia y te vaya indicando por donde debes ir agarrándote la cosa parece menos complicada. De todas formas, una vez abajo, al contemplar el paso de la argolla (yo no había llegado a verlo desde arriba), este no me ha parecido que tuviese mucha complicación ya que la misma argolla proporciona un buen punto de agarre para acometer el destrepe hacia una plataforma que desciende en perpendicular, la verdad es que me ha parecido más segura esta bajada que la que hemos hecho nosotros bajando en vertical, pero bueno, la cuestión es que hemos superado el paso y podemos culminar la integral de Aiako Harria. Lo que sí puedo decir es que si se afronta el paso en dirección ascendente yo diría que este no presenta apenas dificultad, evidentemente hay que tener cuidado y estar convencido de que se puede pasar, pero resultará más fácil.


Paso de la anilla una vez abajo

Con la satisfacción de haber sido capaces de afrontar este obstáculo continuamos hacia la cima de Erroilbide. Aún nos encontramos otro destrepe de varios metros, pero este basta con volver a echar las manos y el culo al suelo para pasarlo sin problemas. Ya sólo nos queda algún sube y baja hasta llegar a la venteada cima de Erroilbide y contemplar el camino recorrido y la impresionante silueta de Aiako Harria.


Hacia Erroilbide

El viento sopla fuerte y es bastante frío por lo que buscamos un poco de refugio en la vertiente este, con vistas hacia los pirineos, y aprovechamos para comer mientras decidimos cual será el camino de vuelta. Nos decantamos por bajar hacia la senda que une los collados de Aritxulegi y Elurretxe ya que de esta forma disfrutaremos de unas buenas vistas del cresterio que acabamos de recorrer.


Aiako Harria desde Erroilbide

La bajada desde Erroilbide se me ha hecho muy incómoda, es una senda de hierba, roca y tierrilla húmeda que puede dar lugar a resbalones, así que hay que ir con cuidado, estaría bueno que después de haber superado el paso de la argolla como auténticos alpinistas nos descalabremos bajando por aquí, aunque en la montaña nunca te puedes confiar.


Descendiendo de Erroilbide

Finalmente alcanzamos un sendero que desciende a media ladera en dirección hacia Aritxulegi, pero nosotros no vamos a llegar hasta allí. Tras atravesar un bonito tramo poblado de alerces nos salimos de la senda y descendemos en línea recta en busca de las marcas de pintura del GR que nos llevará de vuelta hasta Elurretxe.


De vuelta hacia Elurretxe por cómodo sendero

Sobre esta senda tengo que decir que ha sido realmente bonita y ha resultado un paseo muy agradable, caminando siempre bajo los paredones de Aiako Harria, a través del bosque, salvando algunos arroyos y pequeños saltos de agua y atravesando rincones que invitan al paseante a sentarse y disfrutar del entorno. Nos hubiera gustado hacerlo así, pero aún nos quedaba un largo camino en coche de vuelta a Bilbao. Y sobre Aiako Harria sólo puedo decir que ha sido una de las rutas más bonitas y entretenidas que he hecho y no puedo menos que recomendarla a todo el mundo, o al menos a todos aquellos a los que el paso de la argolla no les eche para atrás.




f o t o s

Música de Guns n Roses: "Sweet Child o´Mine"



20 de febrero de 2013

Sierra de Arangio: Orixol (1.131)

17 de febrero de 2013

Una vez más, y ya van cuatro, no podía faltar a mi cita anual con la nieve, así que después del último temporal que nos ha azotado y la llegada de un fin de semana tranquilo en lo climatológico, tocaba pisar el blanco elemento. La ruta la tenía muy clara desde hacía tiempo, la sierra de Arangio es espectacular en cualquier época del año y como ya le ha visitado en primavera y en otoño estaba deseando que nevara para darme una vuelta por sus rincones, lo que pasa es que no contaba con que hubiese tanta nieve y el caminar ha resultado bastante duro, pero el resultado ha merecido la pena.

La ruta comienza en Olaeta y la nieve hace acto de presencia desde el primer momento, aumentando la cantidad acumulada a medida que se va ganado altura. También se nota que los últimos días ha prevalecido el viento sur y la nieve está en proceso de derretirse, más que nieve es como un granizado y a medida que aumenta el espesor resulta más complicado caminar pues a cada paso me voy hundiendo, incluso en las zonas donde ya hay abierta huella, a veces hasta resulta complicado mantener el equilibrio ya que al pisar da la sensación de ser nieve dura, pero en cuanto hago presión me hundo hasta las rodillas.


Camino de Santikurutz

Mi primer objetivo es alcanzar la ermita de Santikurutz, donde sopla un fuerte y helador viento. Aquí puedo hacerme una idea del camino que me espera y del paquetón de nieve que se ha acumulado, entre 40 y 50 centímetros, y como ya he dicho, aunque hay huella, a cada paso me hundo sin remedio. Eso sí, el paisaje, tal y como me imaginaba, es espectacular.


Ermita de Santikurutz

Alcanzo la cima de Orixol desde donde se puede contemplar una de las mejores vistas sobre el Anboto y su cresterío. Aprovecho para descansar un poco y recuperarme del esfuerzo que supone caminar en estas condiciones, pero enseguida retomo el camino. Por un momento pierdo la huella que venía siguiendo, pero echando mano del GPS vuelvo a la senda, aunque parece que este tramo del camino no lo ha hecho mucha gente y apenas hay unas pocas huellas. Por un momento dudo sobre si será buena idea seguir adelante dado lo complicado que resulta caminar, pero entonces veo un grupo de montañeras que viene por el camino que debo seguir, lo cual significa que me voy a encontrar huella reciente y avanzar será algo más fácil, así que finalmente continúo con mi plan de ruta.

Siguiendo las huellas

Alcanzo un collado en el cual debo decidir la ruta a seguir para llegar a Zabalandi, a los pies del Anboto. Un opción es continuar la ruta siguiendo las marcar rojas y blancas del sendero GR, pero recuerdo de la primera vez que hice esa ruta que había tramos con algo de caída y no sé como estará con tanta nieve, así que decido descender un poco por la pista que lleva hacia Olaeta para luego tomar otra senda que llega a Zabalandi, al final no sé si ha sido lo mejor porque entre que en algún tramo me he despistado y que no había huella en la nieve me ha costado muchísimo esfuerzo llegar hasta Zabalandi.

Hacia Zabalandi

Además de comer un poco aprovecho para hacer las fotos de rigor, el Anboto está impresionante con este manto de nieve, pero no me detengo mucho, aún me queda todo el camino de vuelta y para hacer una ruta circular debo quiero tomar la pista que lleva hacia el santuario de Urkiola y a la altura del collado de Pagozelai coger el desvío hacia Olaeta, donde un poste de señales indica que quedan 5km de bajada.

Anboto desde Pagozelai

Mi mayor temor era no encontrar huella en esta bajada, pero he tenido suerte y alguien ha pasado por aquí antes que yo, así que, aunque hay que seguir esforzándose, el descenso no resultará tan penoso, aunque se me va a hacer muy largo, sobre todo teniendo en cuenta que ya casi al principio de la ruta han empezado a calarse las botas, parece que han perdido sus propiedades impermeables, y he llevado los pies mojados y congelados durante todo el camino, la sensación ha sido la de ir caminando descalzo sobre la fría nieve.

Desaparece la nieve

El último tramo de la ruta, a pesar del barro, ha resultado un agradable paseo comparado con el resto del día, pero sin duda alguna, aunque fuese en las mismas condiciones, lo volvería a repetir.



f o t o s


Música de Of Monsters And Men: "Little Talks"


4 de febrero de 2013

Montes de Triano: minas, simas, cuevas y una cima

23 de diciembre de 2012

Ultima salida programada para este año 2012. Mi primera intención era repetir la ruta que había hecho hacía apenas un mes con mi cuñado “el montañero”. Saliendo desde el centro de interpretación de Peñas Negras, a tres kilómetros de La Arboleda, recorrimos el cordal que va desde el Pico Pastores hasta el Pico de la Cruz, pero nos hizo un día muy malo y la verdad es que poco pudimos disfrutar del recorrido. Acabamos calados hasta los huesos. Así que hoy espero repetir la ruta, pero con temperaturas de casi 20 grados y el cielo completamente despejado.

Antes de las 8 de la mañana ya estoy remontando la sinuosa carretera que desde Trapagaran lleva hasta la localidad de La Arboleda. Antes de llegar a La Reineta hay habilitado un mirador y como aún es de noche aprovecho para detenerme un momento para contemplar el amanecer y hacer alguna foto, lo cual ha resultado casi misión imposible porque, incluso utilizando el trípode, el fortísimo viento hace que todas las fotos salgan movidas.


Amanecer

Ya con las primeras luces del alba llego a la explanada que hay junto al centro de interpretación de Peñas Negras y que hace las funciones de aparcamiento. Todavía es pronto y no hay nadie más por la zona, pero es un lugar que suele estar bastante concurrido. Comienzo a caminar por la amplia pista siguiendo la ruta señalizada con postes de color morado en dirección al Pico Pastores, pero al llegar al collado que lo separa de alta Galdames, decido cambiar de planes, no sé porqué, pero no me apetece andar haciendo cimas, prefiero pasear por la zona y adentrarme por los restos de las antiguas explotaciones mineras para luego acercarme hasta la cueva/mina de Urallaga o de la Magdalena.


Edificio en ruinas en mina Dolores

Así comienza mi deambular entre las ruinas de los edificios que prestaban servicio a las minas, entre ellas la primera que me encuentro es la Mina Dolores, donde se encuentra una de las mayores construcciones de la zona y de la cual sólo se conserva la estructura exterior. En sus cercanías se encuentran varias bocaminas y me entretengo un buen rato recorriendo sus alrededores, localizando varias cuevas en las que no me atrevo más que a asomarme para hacer alguna foto. El paisaje es realmente bonito.


Paisaje minero

Continúo caminando por la pista principal en busca de nuevos rincones aunque ya soy consciente de que no me va a dar tiempo a recorrerlos todos, la zona es más amplia de lo que me imaginaba y el tiempo invertido en hacer fotos se va notando, así que enfilo directamente hacia la cueva de Urallaga, para lo cual toca descender en dirección hacia Galdames. Un hito a la izquierda del camino indica el momento de desviarse hacia la cueva, pero yo continúo de frente, la senda discurre a través de un bonito robledal y el día está perfecto para sacar fotos, de todas formas enseguida vuelvo a cambiar el rumbo para dirigirme al encuentro de la enorme boca de la cueva.


Robledal

La entrada a la cueva es inmensa, a la izquierda, al abrigo de las rocas, se sitúa la ermita de La Magdalena, patrona de los mineros, de frente la oscuridad invita a adentrarse en las entrañas de la tierra, pero en mi caso no es una de las cosas que más me guste, así que me conformaré con contemplar la zona iluminada y las bonitas formaciones del techo de la cueva.


Interior de la cueva de Urallaga

Tras una larga sesión de fotos aprovecho para comer un poco sentado a la entrada de la cueva. Antes de entrar en la cueva había reparado en el arroyo que surge justo debajo del acceso a la misma y me he fijado como el agua cae en saltos perfectamente escalonados, así que estaba claro que no podía dejar pasar esta oportunidad para hacer más fotos. Recojo los bártulos, dejo el trípode a mano y me lanzo ladera abajo para seguir el curso del arroyo durante un pequeño pero intenso trecho en el que las aguas se desploman cascada tras cascada dejando bonitas estampas.


Saltos de agua

Poco a poco el arroyo se va encajonando y cada vez resulta más complicado continuar por la orilla, así que tras una buena sesión de fotos aprovecho una senda que bajaba hacia el cauce del arroyo para iniciar el camino de vuelta a la zona de las minas y seguir descubriendo rincones de los montes de Triano.

Al ir hacia la cueva no me había percatado, pero ahora, al deshacer el camino andado y antes de alcanzar un amplio collado, descubro a mi derecha y casi pegada al camino una enorme grieta de la que no alcanzo a ver el fondo, aunque en su interior se puede apreciar incluso la presencia de árboles. Desde el collado avanzo por una especie de cordal siguiendo un camino que lleva al collado que separa las cimas de Pico Menor y Pico Mayor y desde el cual se desciende por una pista hasta Peñas Negras, pero al observar en el fondo de una hondonada unas balsas de agua que dan forma a un pequeño humedal, de nuevo cambio de planes y me voy directamente para abajo.


Humedal

Como dije antes la zona de minas es más amplia de lo que pensaba y da para otro día de ruta fotográfica, así que aprovecharé el resto del tiempo para disfrutar de estos paisajes y, camino de vuelta al ahora concurrido aparcamiento de Peñas Negras, hacer al menos la cima del Pico Pastores, para que no se diga que no ha sido una ruta montañera. 



f o t o s

Música de Dire Straits: "On Every Street"


 

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