30 de diciembre de 2012

Sierra de Gorbea: Burbona (931)

Aprovechando una nueva visita de mi cuñado “el montañero” había pensado en realizar una ruta por tierras alavesas y acercarnos hasta la sierra de Entzia para ascender el Ballo y disfrutar de un paseo por sus rasos, pero resulta que mi cuñado ya había estado por allí hace tiempo y como prefiere no repetir cimas tuve que buscar una alternativa. Opciones había muchas, pero como tenía que volverse para Asturias el mismo día, decidí elegir algo tranquilo cerquita de casa, así que me decanté por las Burbonas desde el puerto de Altube.

La idea original era una ruta circular ascendiendo a las tres Burbonas para luego acercarnos al Parketxe de Sarría siguiendo el curso del Baias y vuelta hasta Altube, pero al final sólo pudimos subir a la primera de las Burbonas. La cuestión es que por error no cargué el track en el GPS, no conocía la zona, que está llena de pistas, y tras descender del Burbona nos desorientamos un poco intentando localizar las otras Burbonas, la central y la oriental, así que haciendo uso del GPS buscamos alguna pista que nos llevara hacia el Baias. La verdad es que esta variante de la ruta resultó ser muy bonita, aunque casi acabamos a remojo en las frías aguas del Baias.

En lo alto del puerto de Altube, a la salida de una curva y a la derecha según se asciende, hay una explanada que hace las veces de aparcamiento. Justo en frente sale el sendero por el que se inicia la ruta. Se trata de un camino amplio y bien señalizado por postes de la ruta llamada “Senda del Pastoreo” y marcas de pintura roja y blanca. Es un camino amplio y muy cómodo, sin grandes desniveles y que poco a poco se va internando en el inmenso hayedo del Gorbea atravesando parajes que invitan a salirse del camino y adentrarse en las entrañas del parque en busca de sus más insignes habitantes, los ciervos.

Camino a las Burbonas

En estas andábamos cuando me doy cuenta de que he perdido uno de mis guantes cortaviento, no es que sean una maravilla, pero me han prestado un gran servicio, así que decidimos retroceder un poco para ver si lo encontramos, pero nada, parece que se lo ha tragado la tierra, así que retomamos la ruta. Nos cruzamos con un  montañero que regresa hacia Altube y le pedimos que, si por casualidad localiza el guante, nos lo deje encima del coche.

Dejamos de lado varios desvíos que llevan hacia el Parketxe de Sarría y algunas cimas menores ocultas por los árboles y poco a poco vamos ganando altura hasta alcanzar un poste de señales que apunta hacia la cima de Burbona, apenas cinco minutos nos separan de su buzón con forma de cohete. No hay vistas panorámicas, ni falta que hace, porque el bosque de por sí ya merece la pena.

Burbona Occidental

Descendemos del Burbona en busca de la siguiente cima, Burbona central, y aunque el camino parece bien señalizado llega un momento en que en el GPS desaparece el sendero, lo cual nos desorienta un poco, además parece que nos estamos alejando del Baias cuando nuestra intención es bajar hasta el mismo. Volvemos sobre nuestros pasos y tomamos una de las muchas pistas que hay por la zona y que desciende hacia el Baias. Como dije antes la elección no ha resultado ser tan mala, al menos en lo que se refiere a la belleza del lugar. El camino atraviesa varios arroyos e impresionantes zonas de hayedo.

Arroyo

Entre la maraña de caminos y sendas y nuestro afán de alcanzar el Baias y la pista que lleva al Parketxe seguimos descendiendo. El hayedo ha dejado paso al robledal y lo que antes era una alfombra de hojas secas se transforma en un, a veces, incómodo camino de pinchos y matorral bajo. Nos hemos guiado por el GPS y el camino que seguimos resulta que no parece estar muy transitado y además en gran parte está anegado de agua y se ha convertido en un arroyo por lo que vamos paralelos al mismo, campo a través. En esta zona nos salen al paso unos cuantos ciervos, seguramente desplazados por las batidas de jabalí que hay por otras zonas.

Gorbea entre robles

Por fin la senda nos lleva a nuestro objetivo, el río Baias, el problema es que el camino badea el río, cosa que con el caudal que lleva resulta del todo imposible y no nos queda más opción que seguir su cauce. Nos encontramos en una zona donde el río se encajona y hay mucha pendiente y de nuevo tenemos que mirar el GPS para localizar una salida, debemos ascender con cuidado porque un resbalón nos lleva directamente a las frías aguas del Baias. Finalmente alcanzamos otro sendero que, esta vez sí, nos lleva a la pista del Parketxe.

Salto de agua en el Baias

En el Parketxe aprovechamos para reponer fuerzas y visitar el centro de información del parque, he estado varias veces aquí, pero nunca había entrado y la verdad es que, aunque no tiene mucho que ver, la visita resulta interesante.

Toca volver hacia Altube y tomamos el camino que, según el GPS, más rápido nos llevará a la pista por la que hemos ido a la Burbona, pero otra vez resulta ser una camino que, aunque amplio al principio, acaba convertido en un sendero que sólo debe ser utilizado por el ganado y que a ratos resulta algo incómodo, de nuevo caminamos entre robles y espinos, así que en cuanto alcanzamos un hayedo decidimos abandonar este camino y alcanzar la pista campo a través, pero por una cómoda alfombra de hojas secas.

Hayedo

Se hace tarde y tenemos que apurar el paso, al montañero aun le queda un largo viaje de vuelta a casa. Alcanzamos el aparcamiento y cuando vamos a meter las mochilas en el maletero nos encontramos con la agradable sorpresa de que mi guante está allí, bajo el limpiaparabrisas. No sé si el amable montañero que nos encontramos leerá esto, pero le agradezco mucho el gesto.



f o t o s


Música de Jamiroquai: "Falling"



t r a c k

17 de diciembre de 2012

Rincones para perderse: Otzarreta


Si en mi anterior entrada, la primera de la serie “rincones para perderse”, me acercaba hasta los alrededores del humedal de Saldropo para visitar la cascada de Uguzpe, no hay que irse muy lejos para encontrar otro lugar donde perderse un buen rato bajo el abrigo de las hayas. Se trata del hayedo de Otzarreta, una pequeña extensión de terreno tapizada por las hojas caídas de impresionantes hayas y atravesado por un serpenteante arroyo. Sin duda alguna es un lugar fascinante.

Para alcanzar el hayedo de Otzarreta, al igual que para la cascada de Uguzpe, hay que tomar la pista que justo desde lo alto del puerto de Barazar se interna en los terrenos del P. N. del Gorbea y que finaliza en el área recreativa de Saldropo, pero esta vez no hay que llegar hasta el humedal, sino que se debe tomar un desvío a la izquierda, señalizado con postes de madera, para coger otra pista que, para los vehículos no autorizados, acaba en una explanada en la que se ha habilitado un aparcamiento.

La sorpresa la tenemos a apenas veinte metros del aparcamiento, pues este se encuentra justo al lado del hayedo, aún así un cartel nos indica la dirección a tomar.

La verdad es que no se cómo describir el lugar y lo mejor será pasar directamente a las fotos, pero si en foto os parece un lugar bonito, os aseguro que si vais en persona será un lugar al que volveréis.

Parece que esto se va a convertir en algo habitual, pero cada vez que salgo con la única intención de hacer fotos lo primero que echo en falta es un poco más de angular, sobre todo en un sitio como este, donde las enormes hayas dan mucho juego, pero no queda más remedio que aprovechar el equipo del que dispongo y habrá que seguir exprimiendo la Canon G11 hasta que reviente.

Hubiera preferido venir al hayedo una mañana, con las primeras horas del día y, a ser posible, con niebla y tras algunos días de lluvia para que el arroyo tuviese un buen caudal, creo que esas son las condiciones perfectas para fotografiar este lugar, pero no se puede tener todo, así que he tenido que venir una tarde, con cielo despejado y, aunque el arroyo lleva agua, esta no tiene la suficiente fuerza como para conseguir el efecto sedoso en el agua.

Las primeras fotos son para hacerme una idea del lugar, así que me centro en los árboles que, junto con el arroyo, son el principal elemento para componer las tomas. El trípode es imprescindible y un buen juego de filtros degradados grises de densidad neutra tampoco estorban, yo tengo uno muy cutre que da una dominante magenta a las fotos insoportable, así que, aunque lo he utilizado para las primeras tomas al final lo dejo por imposible, en el ordenador tocará pelarse con los contrastes. El filtro polarizador también es útil, en este caso no para saturar los colores ya que apenas llega la luz del sol, sino para eliminar los brillos molestos en el agua.

 Canon G11
f/8 - 1s - iso 80
trípode + cable disparador + filtro gris degradado ND

De todas las composiciones posibles hay una que destaca a simple vista y que es la carta de presentación del hayedo de Otzarreta, se trata de un haya situada junto al arroyo y cuyas raíces, por efecto de la erosión de las aguas han ido quedando al descubierto a la vez que se han cubierto de musgo, si buscáis por Internet veréis que es la imagen más repetida del lugar. Esta es mi humilde versión (aquí es donde más me acordé de un buen gran angular…)

 Canon G11
f/5,6 - 1s - iso 80
trípode + cable disparador + filtro polarizador

Pero el hayedo esconde otros muchos rincones en los que detenerse, aunque yo me he entretenido demasiado con las aguas del arroyo, se me está haciendo tarde y apenas queda luz para unas cuantas tomas más, especialmente de un bonito meandro que se forma poco antes de que el arroyo abandone el hayedo.

 Canon G11
f/3,8 - 8s - iso 80
trípode + cable disparador

Han sido apenas dos horas en este lugar, era la primera vez que venía, y aunque creo que he conseguido alguna foto resultona está claro que no tardaré en volver por aquí, no se si por la mañana o por la tarde, si con niebla o con sol, con lluvia o con nieve, pero volveré. Os dejo con el resto de fotos de la sesión.




f o t o s

Música: "Song Of The Heart" (Reflections of Nature-A Time For Romance)



 

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