29 de noviembre de 2010

Supelegor, en el corazón de Itxina

28 de febrero de 2010

La cueva de Supelegor es, para mí, uno de los rincones más bonitos de la compleja orografía de Itxina, con esa impresionante boca que invita a adentrarse en sus entrañas, aunque yo no soy muy amigo de las cuevas, pero como digo, es, sin duda, uno de los rincones más bonitos de Vizcaya y, siempre que puedo, me acerco a visitarlo.

Hoy comienzo mi recorrido en Urigoiti, que se ha convertido en el lugar de partida habitual cada vez que me acerco a Itxina, los fines de semana Pagomakurre suele estar bastante masificado, así que prefiero Urigoiti, o también Belaustegui, bajo las faldas de los cercanos montes de Arno, que suelen ser lugares más tranquilos y sin problemas de aparcamiento… Y como también viene siendo habitual, el lugar elegido para adentrarme en el complejo karstico de Itxina no podía ser otro que el Ojo de Atxular, otra de las maravillas naturales de Itxina y donde también suelo pasar muchos ratos sentado sobre el puente de roca por encima del Ojo.



Para los que gusten de hacer cimas, sobre el propio Ojo de Atxular se encontrarán con un pequeño buzón, se trata de la cima de Atxulaur Haitza y, aunque no parezca gran cosa, os aseguro que bien merece la pena trepar los escasos metros que nos separan de ella ya que tiene unas vistas muy agradecidas.

Desde Atxular a Supelegor no hay pérdida, sólo hay que ir todo cuesta abajo, aunque encontraremos bastantes marcas de pintura que a veces, más que ayudar, incluso pueden llegar a despistarnos. Son apenas veinte minutos los que nos separan de la cueva, pero en lugar de ir directamente voy a dirigirme primero hacia la cima de Axkorrigan, otro punto de Itxina por el que os recomiendo pasar. Desde la propia cima de Atxulaur Haitza podemos tomar un camino marcado con hitos que lleva primero a la cima de Urtutxe, con unas preciosas vistas sobre los prados de Egalesaburu, además, antes de pasar por Axkorrigan podemos acercarnos al borde del precipicio para asomarnos sobre las Atxak de Itxina, esos bonitos pináculos de roca que habremos podido observar desde abajo al comienzo del recorrido cuando se llega a la pradera de Egalesaburu. La vista sobre las Atxak es impresionante.


Itxina, visto en el mapa, se asimila a una cometa, donde las esquinas serían las cimas de Lekanda, Gorosteta, Altipitatx y Axkorrigan, por eso desde cualquiera de ellas podemos contemplar Itxina en toda su extensión y en todo su esplendor, y se convierten en puntos de referencia para cualquier excursión por la zona, son cimas de fácil acceso, que requieren su esfuerzo, pero que recompensan con unas muy gratificantes vistas. El interior de Itxina es bien diferente, salpicado de pequeñas cimas, se convierte en un auténtico laberinto surcado por infinidad de senderos que van sorteando rocas, grietas, simas, dolinas y cuevas, todo esto arropado por un majestuoso hayedo. Desde la cima de Axkorrigan marcas de pintura roja nos llevaran por uno de esos senderos hacia un claro en el bosque donde nos toparemos de frente con la gran entrada a la cueva de Supelegor. Para los amantes de la mitología y las leyendas será un placer explorar las entrañas de la cueva y pasearse por sus galerías, pero a mí, tengo que reconocerlo, las cuevas en sí no me gustan… aunque siempre acabo metiéndome un poco, me gusta observar las paredes y los techos donde el continuo goteo del agua va dejando su maravillosa huella.



En las proximidades de Supelegor se pueden explorar otras cavidades, una de ellas la encontramos nada más tomar el camino que lleva hacia el Ojo de Atxular (cuidado con la cabeza), cerca de esta tenemos Arko Atxa, un túnel natural que atraviesa la montaña y que aun no conozco, pero al que tengo intención de ir pronto pues en sus cercanías se encuentra la gran grieta central de Itxina, una sima que alcanza los 180 metros de profundidad… otra cueva es la Rampa de las Hojas, que da acceso a la cueva de Itxulegor, en fin, todo un paraíso para los amantes de la oscuridad, aunque eso sí, conviene tomar todas las precauciones del mundo y, si tenemos intención de explorar alguna de las cuevas, acudir en compañía de alguien que las conozca ya que en alguna de ellas hay enormes y peligrosas simas. Por hoy nos conformaremos con contemplar Supelegor, que ya habrá más oportunidades para ver este mundo subterráneo.



Nos dirigimos hacia el Ojo de Atxular para abandonar Itxina por el mismo lugar de entrada y regresar a Urigoiti a la sombra de las verticales paredes de la cara norte de Itxina y sus Atxak, pero aun queda tiempo para disfrutar de un buen rato con otro de los rincones de este paraje. Itxina es un complejo karstico donde no encontraremos una sola gota de agua, pero llover llueve, y esa agua tiene que salir por algún sitio, y ese sitio es el manantial de Aldabide. Con mayor o menor fuerza, dependiendo de la época del año, el agua procedente de las entrañas de Itxina se desliza encajonada entre rocas formando pequeñas, pero muy vistosas cascadas, hasta fundirse con las aguas del arroyo Ipergorta. Sin duda este es un buen lugar para terminar una jornada montañera en la que podremos disfrutar de uno de los rincones más agreste, salvaje y mágico de nuestras montañas.



LAS FOTOS

 



EL TRACK
Descargar el track

15 de noviembre de 2010

Gorosteta

16 de marzo de 2010

Comienzo el recorrido en el aparcamiento de Belaustegui, al que se accede por una pista tras atravesar el barrio de Ibarra, en Orozko, una señal nos indica que desviándonos a la derecha nos introducimos en el parque natural del Gorbea. Este es uno de los caminos más cómodos para introducirse en el parque, y uno de los más bonitos ya que nada más empezar a caminar podremos disfrutar de unas vistas inmejorables hacia Itxina.

En apenas media hora se llega a la majada de Austingarmin, un bello rincón salpicado de bordas y refugios en el cual podemos quedarnos a pasar un rato, sober todo si se va con niños y no apete agobiarles con grandes esfuerzos. Además desde aquí se puede acceder a la cima del propio Austingarmín o, si si se prefiere forzar un poco más, también podemos subir hasta Usategieta, y para los que no se conformen con menos, pues se puede dejar a los crios corriendo por Austingarmin mientras se sube hasta el cercano Odoriaga o a Ipergorta.

En mi caso, voy solo, he decidido acercarme hasta Gorosteta y trastear un poco por sus alrededores, así que tomo rumbo hacia el collado, pero en lugar de ir por la pista voy remontando la pendiente casi en línea recta hacia el punto más alto de la pista.

Una vez arriba puedo ver la cima de Gorbea cubierta de nubes, como suele ser bastante habitual, y como la pista continúa hacia el refugio de Egiriñao. En este punto debo cruzar la pista para seguir ascendiendo hacia la cercana cima de Ipergorta.

Apenas me detengo en la cima de Ipergorta y continúo hacia las rocas que anuncian la presencia de Gorosteta, pero aún no voy a subir a su cima, voy a darme unas vueltas por los alrededores, a explorar la zona y pasar el rato, que en el fondo es de lo que s trata hoy, nada de grandes caminatas y esfuerzos, hoy toca relajarse de verdad. Y los alrededores de Gorosteta son un lugar inmejorable para ello.

De nuevo encaro las rocas que dan acceso al Gorosteta, pero otra vez decido que aún no ha llegado el momento de subir. Voy a seguir dando vueltas alrededor, pero esta vez, en lugar de ir por la zona que da hacia Itxina lo haré el camino que bordea las campas de Arraba, señales de pintura amarillas indican el camino a seguir, pero pronto abandonaré este sendero para ir rodeando poco a poco la cima de Gorosteta.

Sin darme cuenta va pasando el tiempo y ya es hora de comer un poco, así que busco un buen lugar donde sentarme, dejo mis trastos en el suelo y, entre bocado y bocado, aprovecho para disfrutar de las estupendas vistas hacia Arraba.

Ahora sí, ha llegado el momento de subir a la cima de Gorosteta. Sigo rodeándolo hasta llegar al cordal que une Gorosteta con Lekanda y tras unas sencillas trepadas me planto en la cima. Desde aquí las vistas bien merecen detenerse otro rato.

Hora de ir pensando en el regreso, aunque aun queda toda la tarde, pero como sigo tomándome el día con mucha calma, poco a poco voy descendiendo de la cima para dirigirme hacia Ipergorta.

Esta vez tampoco me voy a parar en la cima de Ipergorta, y eso que me parece una buena cima para sentarse a disfruta del paisaje, pero tengo en mente tomar el camino que, atravesando la pista que lleva hacia Austingarmin, y señalizado con marcas de pintura roja, conduce hacia la cima de Usategieta. No es un recorido muy largo, pero esconde rincones muy bonitos y, sobre todo, muy tranquilos, creo que nunca me he encontrado con nadie en este tramo, y ya lo he hecho varias veces. A mitad de camino se puede hacer una pequeña parada en la rocosa cima de Azaolako Atxa para después continuar hasta Usategieta.

En la pelada cima de Usategieta me paro unos momentos, dudando entre bajar directamente hacia Austingarmin o alargar un poco el recorrido descendiendo por la vertiente contraria, hacia la pista que lleva a Arlobi, finalmente me inclino por la segunda opción, que al final lo único que hace es que alargue un poco más el paseo. Frente a mí destaca el Odoriaga y, de nuevo, la majada de Austingarmin.

Ahora sí, ya sólo queda regresar a Belaústegui, pero como decía al principio, lo bonito de este camino, son las vistas hacia las paredes calizas de Itxina, que hoy, con el tono gris azulado que tiene el cielo, destacan sobre manera.

Ya en el coche, al llegar a Orozko, aun tuve la oportunidad de detenerme unos minutos para contemplar estas espectaculares nubes.

Al final el día ha sido tal y como yo quería, un día para relajarse.



LAS FOTOS




EL TRACK

3 de noviembre de 2010

Los Jorrios - Armañón

27 de diciembre de 2009

Navidades y mi cuñado "el montañero", como todos los años, nos hace una visita, así que tenemos que aprovechar los días de buen tiempo, que no son muchos en invierno, y preparar alguna salida, algo tranquilo y corto porque esta misma tarde tiene que marchar hacia Asturias, así que he preparado una salida hacia Los Jorrios, una pequeña cima que hace tiempo tengo ganas de conocer, y lo haremos iniciando el recorrido en el pequeño barrio de Basinagre, en Trucios.
Dejamos el coche en una explanada entre unos caserones y el río y nos preparamos para iniciar el paseo. Rodeamos una de las casas y comenzamos a subir por un camino empedrado que nos llevará hacia un barranco que poco a poco iremos remontando.


El camino sale enseguida a una pista y giramos hacia la derecha, hacia una zona de prados, para enseguida tomar un sendero que aparece a la izquierda y que entre helechos y pinos va ganando altura. El bosque nos quita las vistas, pero pronto salimos a un claro y podemos contemplar el camino que nos espera.


Desde aquí aun no se ve la cima, todavía nos queda un buen rato de subida, aunque esta se hace muy entretenida ya que el camino cambia continuamente, tan pronto estamos caminando por prados como nos introducimos en pequeños bosques, hasta que finalmente penetramos en un tupido hayedo en el que sólo queda despejado el sendero por el que vamos.


Los hayedos son luagres fascinantes, la humedad que se crea dentro de ellos hace que todo se cubra de musgo y el verde aparece por todas partes, contrastando con el marrón de las hojas secas y el gris de la roca. Casi sin darnos cuenta vamos ganando altura hasta que dejamos el hayedo, y el sendero, en el que empieza a predominar la roca, se pone más cuesta arriba.
Ahora comenzamos a darnos cuenta de las dimensiones del karst de Los Jorrios y de lo complicado que puede ser si nos salimos del sendero, cosa que a mi cuñdo le ha faltado tiempo para hacer, siempre parece andar buscando el camino más recto, y eso, alguna que otra vez, nos ha llevado a meternos en pequeños apuros, sobre todo en zonas karsticas, así que esta vez le dejo a su aire y yo sigo por el camino más marcado.


A un lado las rocas y al otro el cuasi abismo hacia el barranco. La verdad es que aquí no hay muchas vías de escape, o tiras para adelante o te das la vuelta y vuelves por donde has venido. De vez en cuando mi cuñado y yo intercambiamos un grito, más que nada para saber que no se lo ha tragado una grieta ya que hemos perdido el contacto visual, él ha seguido subiendo hacia lo que sería el cordal y yo voy a media ladera, sorteando las enormes planchas de piedra, pero siguiendo el sendero. Finalmente le veo aparecer justo por delante de mí. La verdad es que así me quedo más tranquilo.

Seguimos avanzando y, aunque casi no se percibe, seguimos subiendo. Vamos rodeando la montaña en dirección al collado de Campo Pedreo, que separa Los Jorrios de su vecino, Armañón. El camino es muy bonito, ahora vamos pegados a la rocas que, amenazantes, parecen surgir de las entrañas de la tierra.


Esto parece un laberinto, las rocas cada vez son más grandes y el camino parece desaparecer entre ellas, pero no, está ahí.

Vamos dejando atrás el karst, iba a decir lo más complicado del recorrido, pero en realidad no tiene ningún peligro, el camino es muy evidente ya que el ganado que anda por la zona se encarga de que así sea y tampoco ha sido incómodo, así que nadie se asuste.

Bien, como decía, dejamos el karst y enseguida nos plantamos en Campo Pedreo. Aquí debemos girar hacia la derecha en busca de la cercana cima de Los Jorrios. Las marcas de pintura nos ayudarán a alcanzar la cima sin ningún problema ya que de nuevo nos introducimos en terreno rocoso.

En apenas diez minutos se alcanza la cima de Los Jorrios, pero antes hay que superar las paredes de roca, no es complicado y como he dicho el camino está muy marcado, además de estar señalizado con pintura roja. Al mirar hacia atrás podemos contemplar otras cimas menores, también rocosas, y frente a nosotros, conservando algunos neveros, la cima de Armañón que, a diferencia de Los Jorrios, es una agradable campa redondeada.

Alcanzada la cima por fín podemos disfrutar de unas bonitas vistas, sobre todo hacia las montañas del circo de Lunada.


Es hora de descansar y comer un poco, aunque se ha levantado aire y se nota un frío, así que decidimos sacar unas cuantas fotos y descender hacia una zonas más resguardada y menos escarpada, ya que la cima de Los Jorrios nos recuerda que estamos sobre una zona karstica y resulta un tanto incómoda.

Una vez hemos repuesto fuerzas dirigimos nuestros pasos hacia el Armañón. El camino ahora es completamente diferente, dejamos definitivamente las rocas para caminar por plácidas campas y lomas hermosas. Además de Los Jorrios, destaca a lo lejos la Ermita de Nª Sra. de las Nieves, levantada sobre un pequeño cerro rocoso en el camino que lleva hacia las peñas de Ranero, hacia el oeste.


De nuevo toca ir ganando altura para dirigirnos hacia la cima de Armañón y mientras disfrutas de las vistas hacia el macizo de Los Jorrios, del que ahora podemos contemplar la extensión de su karst y el barranco por el que hemos subido.

Hacia el lado opuesto se abren generosos valles que conducen hacia las montañas de Lunada, con sus cumbres pintadas de blanco por la nieve y más cercanas las cimas del cordal de los montes de Ordunte. Carranza a nuestros pies, todo un espectáculo.

Nos acercamos a cima de Armañóm, bastante concurrida ya que un grupo de veteranos montañeros la han elegido para iniciar a los más pequeños, que se entretienen con los restos de nieve que quedan lo más alto.

Desde la cima tenemos unas vistas más amplias ya que ahora podemos mirar hacia todos lados. Podemos ver por donde hemos subido desde Basinagre y por donde vamos a bajar hacia Cueto.
Una bajada de vértigo nos llevará hasta un collado donde se cruzan varias pistas. Nosotros tomaremos la principal que, enseguida, se convierte en una pista de cemento.

La bajada la hacemos bastante rápido ya que a mi cuñado "el montañero" le espera el viaje de vuelta a Asturias, pero primero tiene que ir hasta Bilbao a recoger sus cosas... y a dejarme a mí.
La bajada también se puede hacer por el barranco, por un camino diferente al de subida, pero no llevábamos la ruta en el track y no teníamos claro si el camino estaba bien señalizado, así que como teníamos un poco de prisa bajamos hacia Cueto, mi cuñado por delante apretando así que este tramo pocas fotos pude sacar, pero me quedé con las ganas de hacer la bajada por el barranco, pero bueno, otra vez será, hoy toca guardar la cámara y acelerar el paso.



f o t o s







t r a c k
 

Perdido en las alturas © 2008. Chaotic Soul :: Converted by Randomness