16 de mayo de 2009

6 días en Aramotz: de Artaun barrio a Artaun cima (día 4)

15 de febrero de 2009

De nuevo elijo Dima como punto de partida para otra de mis salidas por Aramotz. Esta vez saldré desde el barrio de Artaun, un balcón con unas vistas privilegiadas hacia el macizo del Gorbea. La paz y la tranquilidad que se respira en estos barrios es realmente envidiable, y sólo acercarse hasta aquí para darse un paseo por las muchas pistas que hay ya merece la pena. La carretera acaba en una explanada en el centro del barrio donde se puede dejar el coche. Me dirijo en dirección a la sierra dejando a mi izquierda un restaurante, que no sé si sigue en activo, pero da la impresión de que no. Camino entre cercados en busca de la pista que me introducirá en Aramotz. La última vez que vine por aquí era un camino de piedras, pero ahora es una pista de cemento, el progreso...
La pista asciende entre pinares y el cemento acaba al llegar a un llano en un claro del bosque donde se encuentra una borda que puede hacer las veces de refugio en caso de necesidad. Junto a ella varios árboles secos parecen saludar y dar la bienvenida a los visitantes con sus largas ramas.


La pista, ahora de piedra y tierra, se introduce de nuevo entre pinos hasta llegar a otro claro donde el camino se bifurca en dos junto a un depósito con un abrevadero, se puede seguir de frente bordeando Aramotz o coger por la izquierda e introducirse ya en la sierra, yo elijo el de la izquierda. A mi espalda dejo la pequeña cima de Torrondieta, si tengo tiempo y ganas la subiré a la bajada, ahora mi idea es dirigirme hacia las faldas de Pagofín.
Remonto la pendiente hasta que tengo a la vista una parte de Aramotz, pero por ahí ya he estado, giro a la derecha y me dirijo casi en línea recta hacia la rocosa ladera de Pagofín, no hay sendero, pero el camino tampoco es muy complicado, sólo hay que tener cuidado entre las rocas, salvar una pequeña trepada y enseguida me planto en el cordal que lleva a la cima.


Hoy la roca apenas me va a dar descanso, el recorrido que tengo pensado es el cresterío que va desde Pagofín hasta Atxoker, un senderillo apenas reconocible permite unir ambas cimas, a veces por terreno cómodo, pero es inevitable caminar gran parte del camino por encima y entre las rocas, pero no hay grandes complicaciones, además, cada vez me gusta más eso de trepar y destrepar un poquito.
La cima de Pagofín carece de buzón o de cualquier otro signo que indique su posición, así que busco el punto más alto y para mí, esa es la cima.
El día acompaña, la temperature es agradable y las vistas hacia Gaintxorrotx y Urtemondo son muy relajantes, así que voy a aprovechar para sentarme un rato y comer, el camino que me espera es un tanto rompe piernas, y para no perder la costumbre hoy también he comenzado el paseo bastante tarde.
Dejo atrás la cima de Pagofín y me encamino hacia el siguiente punto de parada, Aixebelarri, otra cima que carece de buzón y que de no ser por el GPS habría pasado por ella sin prestarle la más mínima atención. Lo más destacado de este tramo, aparte de la roca, son las vistas sobre el cercano Aizkorri y una zona rocosa coronada por una vara, desconozco su significado, pero siempre que he pasado por aquí la he visto, y si está será por algo...


Dejado atrás Aixebelarri la siguiente parade es la cima de Erdiko Mendia “el monte de el medio” quizás se llame así por que se encuentra a mitad de camino entre Pagofín y Atxoker. En algunos tramos la roca deja paso a la hierba, pero por poco tiempo, aunque la belleza del recorrido compensa el pequeño sobre esfuerzo que supone caminar entre piedras y grietas.
En fín, que alternando la hierba y la roca o combinándolas se acaba por llegar a Erdiko Mendia, aquí me recibe un buzón oxidado que apenas se sujeta entre las rocas, pero que al menos sirve para identificar la cima.
Sigo avanzando, ya solo me queda llegar al Atxoker, la cima Mendiak, ya que su buzón fue colocado por iniciativa de los foreros de esta página web mendiak.net, y que, aunque no sea una cima espectacular, tiene un significado especial para todos los que participamos en los foros de esta págima, tanto que nos sirve para recordar a aquellos que por desgracia ya no están con nosotros.


Desde aquí ya es visible el coloso de Aramotz, el inconfundible Mugarra, que asoma entre las ramas para salir en la foto.
He recorrido el cresterío entre Pagofín y Atxoker, así que es hora de pensar en el camino de vuelta. Creo que aún tengo tiempo de sobra para completar el recorrido que había trazado en casa sobre el mapa. Voy a ir primero hacia la pequeña cota de Luburrigane para después dirigirme hacia el Artaun pasando por Gorostigana. Me despido del Atxoker y bajo hacia una zona de prados antes de afrontar las rampas que llevan a Luburrigane.
Camino por las faldas de Leungane hacia un punto que creo ni siquiera está reconocido como cima en el catálogo de cimas de Bizkaia, pero es un punto elevado y como tal debe tener unas buenas vistas, y no me he equivocado.


Luburrigane es una loma pelada y herbosa, lo cual se agradece, después de haber andado casi todo el tiempo entre rocas, pero poco me va a durar la alegría, el tiempo que tardo en llegar a la base de Gorostigana, donde otra vez las rocas son las protagonistas.
Aunque de nuevo sea todo piedra, la subida a Gorostigana no presenta dificultades. Aquí tampoco hay buzón, pero es que creo que tampoco está catalogado como cima, de todas formas, al igual que Luburrigane, merece la pena pasar por aquí y detenerse un rato a contemplar el paisaje.
El tramo entre Gorostigana y Artaun es algo más escabroso, pero buscando los pasos más fáciles se llega enseguida y sin complicaciones, sólo hay que tener cuidado de donde se pisa. Artaun sí tiene buzón. Esta es mi última parada del día, me hubiese gustado bajar hacia la cima de Asuntza y haber pasado también por Torrondieta, pero tengo las piernas un poquito cargadas, en todo este maldito invierno que hemos tenido apenas he salido al monte y se nota la inactividad, así que aprovecharé para pasar un rato tranquilo aquí arriba, disfrutar del paisaje y pensar en mi próxima salida por estas montañas.


Desciendo de Artaun por la pronunciada pendiente a la búsqueda de la pista por la que comencé mi recorrido, pero aun queda tiempo para disfrutar de las vistas y de la luz del sol, que a estas horas es de lo mejor para sacar fotos.
Se nota que los días comienzan a ser más largos, pero el sol no perdona y sigue su rápido descenso, tan rápido como el mío. Alcanzo la pista por la que subí, pero antes de adentrarme entre los pinos aún puedo echar una última mira hacia Aramotz y me despido hasta la próxima.
El cielo se vuelve naranja poco a poco y aprovecho la aburrida bajada para jugar un poco con la cámara y los pinos, a ver cual de ellos llega más alto.


Llego a Artaun casi con las últimas luces, con el tiempo justo para tomar esa última foto del sol ocultándose tras las montañas... ¿conocéis alguna forma mejor de acabar una bonita jornada montañera? Yo no.



f o  t o s


t r a c k


 

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